Eva —Él era todo lo que yo quería. Todo ese dinero, esa influencia. Lo había esperado durante tanto tiempo y entonces tú me lo quitaste. Tú, una don nadie. Otro sollozo escapó de mí en el video. Era consciente del olor a alcohol en su aliento cuando se había acercado a mí entonces. Oyéndola ahora con más claridad, no me cabía duda de que el alcohol le había soltado la lengua. Justo a tiempo, Brienne estalló en risitas histéricas, señal de su estado ebrio. —Puedes gritar y llorar y protestar todo lo que quieras, pero ahora lo único que la gente pensará de ti es que eres una mentirosa, infiel y cazafortunas. La historia realmente se repite, ¿verdad? —habló entre carcajadas. Después de varios minutos, los sonidos se redujeron al silencio, solo el tenue sonido de mis gemidos presente

