Natalia Inhalé bruscamente. Su sonrisa se ensanchó. —Fue una grata sorpresa encontrarte. También fue una grata decepción ver tu falta de agallas cuando llegó el momento. Realmente esperaba que me sorprendieras, pero no lo hiciste. Imagina: cambiaste tu nombre y tu vida para poder seguir adelante, solo para volver a una manada que te odiaba, ¿y para qué? ¿Una licencia médica? —bufó, como si la idea le resultara divertida—. No planeaba usarte antes, pero no hay que desperdiciar las oportunidades. Conociendo tu pasado con él, fue una elección fácil hacerte nuestro instrumento. Te vigilamos durante meses mientras estabas en la escuela de medicina. Solo era cuestión de tiempo cerrar la red. Una red a la que tú misma te resignaste. —Muy bien dicho, amor —añadió el hombre con una sonrisa astut

