Dicen que después de la tormenta viene la paz, y puede que en esta ocasión sea cierto. Llevo semanas luchando contra el pasado y el error cometido por terceros, tanto así que hubo instantes donde me olvidé de mi vida personal, de mi esposo, y hasta de mi bebé, pero hoy es cuando di fin a todo aquello para seguir con mi camino. —¿Nerviosa? —me pregunta mi esposo mientras sujeta mi mano con fuerza bajo el efecto de la media luz de este consultorio y volteo a mirarlo. —Un poco, tengo muchas ganas de saber si será un niño guapo como tú, o será una niña difícil como yo —comento sonriente y él besa mi mano. —Querrás decir una niña hermosa como tú… estaré en problemas de ser así —bromea y me sonríe cómplice. Sé que no hay nadie en este mundo que me entienda como él. Álvaro ha pasado por todo