La noticia de nuestro enlace no sorprendió a Anne. De hecho, asevero que quería formar parte de los preparativos. Al inicio, estaba reacia. Pero, con mi padre y Rosa de viaje de bodas, no me quedaban más opciones. Hudson les había regalado un crucero de dos semanas por el mediterráneo. Fue un regalo que recibieron emocionados. Queríamos celebrar el matrimonio en un mes. Ya habíamos esperado lo suficiente y en palabras de Hudson, no quería que nada estepera lo que teníamos. Por eso. Estoy con mi prometido y Anne escogiendo las flores. — Yo creo que los tulipanes o las orquídeas se verán espectaculares. — Anne comenta, viendo un arreglo que Marcia, la organizadora, nos muestra junto a la dueña de la floristería. Tiene razón. — Me parece más adecuado el arreglo de orquídeas — murmuro.

