En silencio recorro el lugar donde Hudson piensa abrir uno de sus restaurante. El espacio es grande. Y lo que están haciendo se ve bien. Sin embargo, opino que se puede mejorar. Pero, estaría mal que yo critique el trabajo de un colega. —¿Qué piensas? Hudson, inquiere detrás de mí. —Es un gran proyecto —respondo—Veo lo que quieres hacer con el lugar y me parece que será un éxito. Desde atrás me rodea y descansa su barbilla en mi hombro. —Me siento más cómodo con el trabajo bajo tus manos. Así que, del segundo, te ocuparas tú. Pongo los ojos en blanco. —Sabes que no es necesario que lo hagas. —Murmuro —Si te sientes cómodo con lo que están haciendo con él. No tengo problema. —Entiendo. Pero, quiero que te ocupes del segundo. —Vale. Cuando quieras podemos hablar sobre lo que quiere

