— ¡Vamos a llegar tarde! — Eric grita desde el salón, mientras me recojo el cabello en una coleta alta de pie, frente al tocador de mi cuarto. — Tenemos una hora antes de que empiece el juego — gruño. Hoy, era el día. Él, cree que lo voy a dejar en el estadio con Powell y el padre de este. Lo que ignora, es que mi papá y yo veremos el juego. Hudson me había ofrecido estar en un palco privado donde, generalmente, los familiares disfrutaban del partido. O entradas para asientos encima del dugout. Escogí lo segundo. Mi papá se disculpó con Hudson, e hicieron las paces. Sellar la paz, le costaron par de entradas, para ver el partido. De hecho, él y Rosa ya se adelantaron al estadio. Niego con diversión. Satisfecha con mi aspecto, salgo de la habitación. Llevo vaqueros ajustados, camise

