León He pensado en lo que mi abuelo dijo, debo luchar por mi esposa y por mis hijos y lo pienso hacer, sé que Mariana me ama y tal vez logre que me perdone. — Hola León – dice Mónica parada en la puerta de mi oficina, la miro con furia — ¿Qué demonios haces aquí? – le grito molesto, ella se acerca a mí, pero me alejo de su alcance — Quiero que hablemos de lo nuestro – me responde y la miro con enfado — No hay un nuestro, entre tú y yo no va a volver a pasar nada, sé que fue una trampa citarme en tu departamento, y aunque Mariana y yo ya no estamos juntos, nunca voy a estar contigo –le digo con firmeza, ella me mira fijamente — No entiendo porque no, no creo que tu mujer te perdone, así que podemos aprovechar el tiempo – me responde con seducción, y la miro con frialdad — Nunca esta