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1326 Palabras

León La oficina estaba en silencio. Demasiado silencio. Ese tipo de silencio que normalmente me ayudaba a pensar, a calcular, a mantener el control de todo lo que me rodeaba. Pero no hoy. Hoy, el silencio solo lo empeoraba. Mi bolígrafo se había detenido hacía rato, suspendido sobre el documento que estaba revisando, pero ni una sola palabra se había grabado en mi mente. Los números frente a mí se veían borrosos, sin sentido, irrelevantes, porque por más que intentara concentrarme... Mi mente volvía una y otra vez a ella. A la piscina. A la forma en que se veía cuando salió del agua. Me recosté lentamente en la silla, exhalando por la nariz mientras dejaba caer el bolígrafo sobre el escritorio, mis dedos rozando mis labios inconscientemente. No debí haber mirado. Ese fue el prime

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