Isabella La visita inesperada de Liam me inquietó el resto del día. Aunque intenté olvidarlo, aunque intenté no pensar en ello… y aunque habían pasado horas, todavía no podía superar aquel beso. Liam me había besado docenas de veces antes, un millón de veces. Pero siempre había sido brusco, y la mayoría de las veces usaba los dientes como si estuviera empeñado en hacerme daño. Sus besos siempre me dejaban moretones, con los labios doloridos durante días, y ni siquiera se curaban antes de que volviera a besarme. Así que su beso de esta mañana… fue un contraste enorme con sus besos anteriores, y aunque el día había terminado, todavía podía sentir su calor. Todavía podía respirar su aroma. Todavía podía sentir su tacto en mi piel… y sus labios en los míos. Me mordí el labio inferior, inte

