León Me sorprendió cuando Isabella me contó que había salido con Sandra. Por el temblor de sus dedos, supe que nunca había hecho algo así. Y el simple hecho de que viniera a mí era prueba de que lo estaba logrando. Era prueba de que se sentía lo suficientemente cómoda conmigo como para contarme que su amiga la había invitado a ir de compras, algo que jamás habría hecho con Liam. Una sonrisa se dibujó en mis labios. Ver estos sutiles cambios, de los que ni siquiera ella era consciente, siempre me llenaba de alegría, porque era innegable que solo era cuestión de tiempo. Solo cuestión de tiempo hasta que me convirtiera en un refugio para ella. Solo cuestión de tiempo hasta que confiara en mí. Hasta que me deseara tanto como yo a ella. ¿Pero sería posible? ¿Que ella me deseara como yo a el

