León No sé por qué, pero algo no me cuadraba. Empezó como una leve irritación bajo la piel, como una picazón que no podía rascarme. Intenté ignorarla. Tenía una reunión en diez minutos. La sala de juntas ya estaba preparada. Mateo estaba revisando las cifras finales afuera. Aun así… algo no estaba bien. Volví a coger el teléfono. Isabella no había contestado. Había leído mis mensajes. Vi la confirmación de lectura hace horas. Pero no respondió. Eso, en sí mismo, no era alarmante. Por sus conversaciones con Liam por teléfono, me di cuenta de que rara vez le respondía, salvo con breves y obedientes afirmaciones a sus órdenes. Hoy, sin embargo, había escrito… borrado… y al final no había enviado nada. Y hoy se sentía diferente. Miré la hora. Según Mateo, había pedido un descanso para

