(Al dia siguiente) Las tres horas de diferencia entre la costa oeste y este del país no me dejaron hablar con Bruno anoche, o en realidad simplemente no quería despertarlo, y es que entre una cosa y otra he llegado tardísimo, pero ahora que ya son las 6am en San Francisco y las 9am en Nueva York, aprovecho para llamar a mi novio por teléfono. Todavía tengo tiempo, mi reunión no es hasta las 11am y necesito estar clara en algunos asuntos. —Buenos días, cariño, ¿Cómo amaneces? — me pregunta de inmediato apenas contesta la llamada y con tan solo escuchar su voz siento que vuelvo a respirar con normalidad. —Buenos días guapo… yo muy bien, ¿tu? — indago con una estúpida sonrisa en mi rostro mientras que muevo un pie dentro de la bañera donde me encuentro muy relajada y disfrutando del agua