LUCIA Dos meses. Han pasado dos meses desde que se publicó el libro de Joshua y no ha habido un solo día que no me durmiera llorando, o en el que no quisiera que la tierra se abriera y me tragara entera, o desaparecer al menos por un par de horas o días, y poder recuperarme de todo lo sucedido. Sigo intentando reprimir esos horribles primeros días desde que todo el estado y algunos medios nacionales cubrieron la noticia del hijo del gobernador y candidato al Senado, con un libro en el que llevaba un registro de las chicas que había traído a la cama, de cómo la dulce y pobre hija de inmigrantes, que fue descrita como una Cenicienta moderna hace solo un par de meses, se vio involucrada con el villano de la historia, en lugar de con su príncipe azul. Ni siquiera recuerdo cómo

