ELINA “¡Elina! Mierda, Elina, ¡Despierta!” escucho la voz angustiada de Zane. “Elina, por favor no me hagas esto,” él suplica. Lo siento poner sus brazos a mi alrededor para cargarme, mientras murmura, “te llevaré a la enfermería y estarás bien, por favor despierta, si esto es alguna especie de broma no es graciosa, Elina, por favor,” Mis ojos se abren lentamente y el rostro pálido de Zane se cierne sobre mí, seguimos en el armario y noto que mi rostro está cubierto de sudor, mis manos y piernas están temblando y mi respiración está entrecortada. “¡Elina! Oh, gracias a la diosa de la luna, despertaste por fin, ¿estás bien? Dime que estás bien,” él me dice con preocupación y yo asiento. “Lo siento,” Zane me dice. “¿Por qué te disculpas?” le pregunto con voz temblorosa. “No debí hab

