Eda estaba emocionada. Este era su día, el gran día que siempre había temido. Se iba a casar con el hombre al que amaba. Miraba su reflejo en el espejo. Llevaba un precioso vestido blanco palabra de honor, entallado en la cintura y una larga cola que arrastraba varios metros tras ella. Llevaba el pelo con un recogido casual, varios mechones revoloteaban sueltos, dándole un aire informal, pero eso solo la hacia estar más bella. - Estoy tan nerviosa - admitió apartando la mirada de su reflejo para ver a sus amigas emocionadas. Alma, Leah, Mely y Aria. Todas se habían unido en la adversidad para formar un grupo a prueba de todo. Todas sentían la alegría de las demás y las penas en la misma medida, pero hoy era un día para disfrutar. - Seguro que Alaric está como un flan esperándote en el a
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