Punto de vista de Damien Sentí un nudo en el estómago mientras me preocupaba por ella, y me dolía el corazón al percibir la ira que crepitaba en el aire. Tenía los colmillos afilados y apenas podía mantenerse en pie en esa posición. Sin embargo, mantuve la calma y solo extendí los brazos hacia ella, para que se dejara caer en ellos, ya que quería ser su refugio seguro en medio de la tormenta. Ella se arrastraba hacia fuera y, como si luchara consigo misma, de repente se abalanzó sobre mí. Su aliento caliente me envolvió como un viento fétido y jadeé. No quería defenderme, pero sus afiladas garras casi dejaron una marca en mis mejillas, y aparté su cara de un manotazo, empujándola suavemente a un lado. Ella no tropezó mientras mis músculos se tensaban, listos para saltar de nuevo. Su

