Los labios de Uriel se mueven sobre los míos de una manera casi perezosa. Me sorprendo al darme cuenta de que le estoy siguiendo el beso. Mis ojos se mantienen abiertos mientras él los mantiene cerrados. Salgo de mi trance. Reúno todas mi fuerza y lo empujo lejos de mí. Cae al suelo con la mirada perdida. Me levanto en el momento en que él lo hace, intento llegar a la puerta de mi habitación, pero su brazo me detiene. —Yo no sé porque hice eso —dice, nervioso. No sé qué decir, mi mirada se mantiene en el piso. El ambiente se siente tenso en toda la habitación. Levanto mi vista, le sonrío de una manera incomoda, así que decido romper la tensión. —No hay problema, solo no lo vuelvas hacer. No eres mi tipo y no quiero que te enamores de mí. Suelta una risa ronca, que me hace sonreír. Su

