Capítulo Veintitrés.
Necesitaba respuestas, desde saber el contenido de otros videos hasta descubrir por que Caitlyn no menciono a Nadine. No me parece relevante que mi padre llene a Caitlyn por su nombre en francés y no la forma de decirlo en inglés. Por eso no tengo ninguna pregunta sobre la diferencia de Cateline y Caitlyn.
Tengo dos opciones, ir a hacerle un pequeño interrogatorio a la pelinegra o seguir viendo lo que contiene el dispositivo.
Elijo la primera.
Salgo de mi habitación y me dirijo a la de ella. Toco la puerta antes de entrar hasta obtener respuesta.
La habitación de Caitlyn está impecable y con la iluminación de velas en lugar de lámparas. De resto es muy parecida a la mía, simple y con lo básico.
–Hola, Haylee– saluda al verme –. ¿Necesitas algo?
–De hecho... Quería preguntarte...
Ella me observaba mientras toma uno de los juguetes de Sophie para guardarlo. –Preguntarme....– dice impulsando a que continúe.
Sin arrepentimientos.
–Quien es Nadine Dufour?
Esperaba que el juguete cayera al piso o algo parecido pero Caitlyn se ve relajada por el tema.
–Supuse que lo preguntarías algún día– susurra más para sí misma.
Espero en silencio hasta que me de la respuesta. Ella toma aire para narrar todo mientas guarda cosas.
–Es una historia que me encanta contar– confiesa –. Cuando éramos jóvenes, tu padre era mi mejor amigo y hermano. Mi hermana, Nadine, era dos años menor que yo y básicamente ella era... Perfecta.
Ciertamente, no me sorprende tomando en cuenta que sea hermana de Caitlyn.
–Cuando mi hermanita decidió unirse al proyecto fue el elemento que nos faltaba, Nadine era inteligente, divertida, con un aire poético, amante de la literatura y la vida, amable a más no poder y generosa. Su belleza era lo que más cautivaba a las personas. Con una simple mirada Nadine podía deslumbrar a todos.
Caitlyn habla de ella con una sonrisa nostálgica y a la vez de orgullo.
–Ella era quien buscaba la lógica en nuestros alocados planes, era la que nos traía a todos a la realidad de una forma dulce y delicada que nos hacía ver muchas cosas. Ella era joven y estaba enamorada de la idea del amor, de pasar tu vida junto a alguien y ser feliz como en los cuentos... Pero ella creía que el amor era dar todo de ti a una persona hasta quedarte sin nada, ese fue el error de mi hermana.
–Esta muerta?– pregunto.
–Sabes la respuesta.
Por eso solo habla de ella como un recuerdo...
–Nadine busco amor en muchos... Imbéciles... Y siempre salía lastimada, pero alguien estaba a su lado cada vez que eso ocurría, la apoyaba y consolaba, y en secreto, él la amaba como a nadie en el mundo. Sin notarlo, Nadine empezó a vivir esa historia de amor que tanto buscaba en alguien que veía como su amigo.
–Eso no fue lo que ocurrió con Luka?
–Parecido pero no es igual.
Por que todos se enamoran de la persona equivocada antes de conocer a la correcta? Parece una maldición.
–Cuando entramos a la cárcel todo se volvió complicado– Caitlyn pierde su mirada en el suelo, se ve distante, como si los recuerdos la controlan ahora –. Mi hermana espero por mucho tiempo hasta que fuimos libres de nuevo, y en el tiempo sola se fui cuenta de una cosa... Nadine amaba a "amigo" de la misma forma que el a ella... Su historia de amor fue perfecta, se casaron, tuvieron tres hermosos hijos, propiedades y dinero.
Un momento...
–Nadine murió a manos de un hombre loco de poder y el amigo que ahora era su esposo sufrió, pero salió adelante por sus tres niños, cuidó de Luka y de Oliver hasta sus últimos minutos de vida y de su hija Haylee, la copia de su madre, la luz de su vida y lo más preciado para su padre, se encargó de dejarla en un lugar donde nadie la lastimara... Aunque fue con el enemigo.
Entonces... No puede ser...
–Gregor Haristhor amó a tu madre, Nadine Dufour, hasta el final de sus días. Y Nadine murió amando a sus hijos y a su esposo más que a si misma.
–Eres mi tía...– digo en un susurro casi inaudible.
Caitlyn no responde absolutamente nada, se queda en silencio esperando a que lo analice y acepte todo.
–Haylee Haristhor Dufour. Suena elegante– bromeo.
Ella parece liberar una gran carga de presión cuando ve que lo acepto. Me siento confundida cuando veo a Caitlyn poner la misma mirada de nostalgia de hace unos minutos.
–Estas bien?– pregunto.
–Eres como ella.
(...)
Terminamos de colocar todo en su lugar, la casa quedó prácticamente vacía y ya era hora de irnos.
Muchas de viaje de por medio transcurrieron hasta encontrarnos en el avión que aterrizará en Sicilia, lugar donde se encuentran actualmente los Santorini.
El viaje en avión fue incómodo ya que a mí lado iba mi hermano, pero no el que si me quiere, me refiero a Oliver.
Él se mantiene en silencio mientras observa por la ventanilla. Quisiera hablarle pero no puedo, ya no.
Intento dormir pero no puedo, simplemente espero a que el tiempo pase hasta llegar a Italia.
Cierro los ojos y me quedó inmóvil.
–Lamento todo lo que dije, pero es la única forma de mantenerte alejada de él...
Reconozco su voz al instante.
Oliver cree que duermo? No entiendo a qué se refiere.
No abro los ojos pero es inútil, mi hermano se queda callado.
Llegamos a Italia unos minutos después. Sicilia es simplemente hermosa pero no entiendo nada de lo que dicen a mi alrededor.
Al salir del aeropuerto, varios autos de marca blindados fueron a buscarnos, al parecer a Donelle le gusta recibir bien a sus socios o amigos o lo que sea que seamos.
Paramos frente a un portón blanco gigante, el hombre que va en el primer auto hace una seña al de la caseta miniatura que está allí para que abra. Todos entran en fila y dejan ver una mansión de proporciones colosales. Todos estacionan al rededor del gran jardín circular, bajamos y nos dirigimos al la imponente casa.
Ventanales verticales y balcones que junto a las columnas son el complemento perfecto para darle elegancia a la gran estructura blanca la puerta negra con cristal y los jardines exteriores que agregan color a la vista son el toque que da vida.
Hasta su casa muestra poder.
Hay dos hombres en la puerta, unos cinco en la el parte delantera de la casa, otros en los alrededores y uno en casa balcón. Todo llevan traje n***o y las armas se notan a simple vista.
–Es el momento– dice Jer a la vez que uno de los hombres abre la puerta.
No me da tiempo a apreciar la vista del interior de la casa ya que un hombre alto de ojos marrones y cabello n***o llega sonriendo con otro a su lado, el segundo más joven que el primero.
–Jeremiah, il mio ragazzo preferito! (mi chico preferido)– grita el hombre mientras abraza a Jer de una forma bastante... Bruta.
El pelirrojo ni se inmuta y responde de la misma forma.
–Donelle! Amigo mío!– dice el pelirrojo en un idioma que si puedo entender.
El hombre se aleja de Jer y viene directo a Caitlyn.
–Cateline, cara. Nos honras con tu presencia- exclama y besa la mano de mi tía... Es raro decirle de esa forma, me quedo con llamarla por su nombre.
–Lamento tener que contactarte en estas circunstancias...
–Habla inglés?– pregunto en un susurro hacia Luka.
–Sí, y sus hombres importantes también.
El señor mafioso nota nuestra presencia y se acerca.
–Tu debes ser Haylee. Soy Donelle Santorini– dice y toma mi mano para besarla.
¿Que les pasa a los italianos millonarios con el contacto físico en los saludos? ¿No les basta un simple “hola”?
–Y les presento a Demetre Cavalcantti, mi mano derecha, el hijo de mi hombre de confianza y el mejor amigo de mi hija– Donelle dirige su mirada al joven que estaba a su lado.
Debe tener la edad de Jeremiah o un poco más. Hay varios tatuajes recorriendo sus brazos, a diferencia de Donelle, Demetre mantiene un estilo informal pero que le sigue dando ese aire de niño malo.
¿Por qué todos los adolescentes que crecen con los Santorini parecen sacados de una película?
–Entonces heredaste el lugar de tu padre como un buen hijo?– pregunta Jeremiah con cierto sarcasmo en las últimas dos palabras.
–Y tu decidiste unirte al lado de los legales? Me sorprendes, Jeremiah– responde el rubio.
Ambos debieron conocerse cuando Jeremiah estuvo aquí, eso explicaría la confianza y que tengan comportamientos similares.
Todos se quedan en silencio cuando se hace presente el sonido de pisadas bajando las escaleras principales.
Estamos parados al final de las escaleras así que podemos ver quien baja.
Cabello castaño casi n***o, ojos azules más deslumbrantes que los de Madisson, físico de modelo y un rostro sin ninguna imperfección. Un vestido corto n***o que resalta aún más sus ojos y la chaqueta de cuero que da el toque definitivo.
Ella, al ver a Jer, corre hasta él como si de ellos depende el mundo.
Al separarse de su extraño abrazo, ambos hablan.
–Hola, Less– saluda Jer riendo de felicidad.
–Pensé que estabas muerto!– grita la adolescente.
–Hija, tenemos otros invitados– Donelle le da una mirada de "te comportas" a su hija.
–Ups... Perdon– se acerca hasta todos y los saluda como si los conociera de toda la vida.
Tal vez porque ella si los conoce de toda la vida, obviamente.
Al llegar frente a mí, extiende su mano y yo hago lo mismo.
–Alessia Santorini– se presenta.