Escucho el sonido de la puerta abrirse pero no hago ningún movimiento, permanezco en mi cama y finjo estar dormida. –Planeo lanzar a tu rata por el barranco a menos que estés de pié en los próximos dos segundos– advierte mi hermana. Salgo de la cama como si está se hubiera vuelto tóxica. Sé que Melissa es muy capaz de tirar a Mini-Alessia o hasta cocinar al pobre animalito. –Eres cruel– murmuro. –Necesitamos entrenar– lanza el traje de entrenamiento directo a mi cara. Podría llevarle la contraria pero sé que está en lo correcto. No hemos entrenado desde lo ocurrido en el laboratorio, luego fue lo de Chase y por último la misión. Me dirijo a mi baño y le dedico una mirada de “Conejo es amigo, no comida”. El traje de entrenamiento es totalmente diferente al que solemos usar en el camp

