POV HERNÁN La luna ilumina el bosque mientras caminamos de regreso a la casa de la manada, y aunque normalmente me sentiría en paz bajo la noche, algo en el aire se siente distinto. Clara camina a mi lado, con su mano entrelazada con la mía, y puedo sentir su cercanía, su presencia, todavía electrizada por el momento que acabamos de compartir. Sin embargo, esa calma empieza a disiparse a medida que avanzamos. Lyke, dentro de mí, se pone alerta de inmediato. Mis sentidos se agudizan, y noto que Clara también empieza a mirar a su alrededor. Las sombras entre los árboles parecen más densas, y hay un olor en el aire que me hace fruncir el ceño. —¿Lo sientes? —me pregunta ella en un susurro, su tono de voz se escucha tenso. Asiento. No es solo la intuición; es algo más. Un olor a tierra húm