Quizás no fue coincidencia que el francés y la portuguesa se cruzaran un día en Madrid. Quizás, y como ella dice siempre, simplemente fue el Universo que conspiró, porque dicen que cuando deseas algo mucho, el Universo conspira. Quizás sea verdad que atraes lo que piensas, porque la mente realmente es mucho más poderosa de lo que normalmente pensamos. El caso es que ella había llegado a Madrid a estudiar, y él a cumplir su sueño de triunfar en la multinacional de sus sueños. Pero la soledad, el idioma y los problemas que traía en su espalda le perturbaron los primeros días. Algo parecido le pasó a ella, y quizás por eso, el Universo decidió cumplirles el sueño de conocer a su alma gemela, no para completarse uno con el otro porque cada uno por si mismo es una persona completa, sino para c