María Ha pasado una semana desde que conocí a la pedófila de Graciela, no he vuelto a saber de ella, gracias a Dios, espero que nos deje en paz de una vez, pero lo dudo mucho. — Max en unos días saldré de vacaciones de la universidad y quiero ir de vacaciones – dice Ailín, sentada frente a nosotros, yo estoy arranada en el sillón del departamento de Max con mis pies en sus piernas mientras el acaricia mis tobillos — ¿Vas a ir con mi papá e Isela? – pregunta Max y Ailín niega — No, ellos van a ir a un crucero al caribe y no quiero hacer mal tercio, además de que me tendrían vigilada todo el tiempo, mejor vámonos los tres de vacaciones – dice Ailín y Max me mira — No sé – dice Max dando ligeros masajes en mis pies — Ándale, por favor, por favor, vamos a esquiar a la casa de Denver – di