Cuando Manuel le dijo a su hermana que aceptaba cualquier reto que ella le pusiera, no recordó el tipo de persona que era ella por lo que a la mañana siguiente, cuando se despertó y bajó a la cocina para ver a David y a Luz parados al lado de la barra haciéndole caras a su hija Sila que yacía recostada en un asiento de bebé, nunca pensó lo que ellos le podrían hacer. —Buenos días.— Dijo y entro hacia dónde estaba Sila que tan sólo verlo le sonrió.— ¡Ya me reconoces verdad! — Hizo Manuel en una voz chistosa y la niña volvió a sonreír. —Que bueno, porque tu reto es quedarte con Sila todas las noches. — Bromeó David. —Ja,ja,ja… eso quisieras, pero esta vez no lo aceptaré. Además sigo un poco mal del brazo. —No, creo que tu brazo ya está mejor, ayer por la noche se comprobó.— Comentó s