—Cassian, te repetí mil veces que el padre de Vanessa me irá a dejar directamente a la puerta de mi hogar; puedes quedarte completamente tranquilo de que no voy a huir de ti ni de tus preguntas. —Aunque me digas eso mil veces, siempre iré por ti sin importar el lugar. Cuando finalmente se aleja de mí caminando con esa elegancia natural hasta desaparecer por completo de mi campo visual, alguien aparece repentinamente detrás de mí. Al escuchar el característico chillido emocionado de Vanessa, volteo de inmediato para saludarla con una sonrisa. —¡Vaya!, a eso es exactamente a lo que yo llamo un beso de película de romance. —ella entrelaza nuestros brazos con entusiasmo juvenil. —Qué envidia tan sana me da saber que un auténtico hombre lobo sea tu hombre oficial. —Por cierto, cambiando de

