En absoluto silencio leo los registros polvorientos de las primeras familias que habitaron el pueblo, detalles que en principio parecen carecer de importancia. Sigo leyendo página por página, tomándome al menos dos horas mientras salto párrafos enteros buscando algo realmente revelador, hasta que a mitad del libro descubro con asombro que los Marwood son los verdaderos fundadores del pueblo. —¿Encontraste algo interesante? —pregunta ella de inmediato. —Sí, dice claramente que los Marwood son los fundadores originales del pueblo. —¿De verdad? —Anna se acerca más, intrigada—. Oye, pero ¿no se supone que la familia de Preston era la de los fundadores? —Bueno, eso es lo que nos han dicho y repetido siempre en la historia local —musito, sintiéndome igual de confundida que ella. Seguimos bu

