24 de diciembre Casi nueve semanas de embarazo y a pesar de que se supone que debería estar acostumbrado a la idea, aun me sigo muriendo de amor cuando cada mañana la veo cambiarse frente a mí y noto que su cuerpo cambia. Termino de ajustar mis zapatos mientras que mis ojos siguen clavados en su cuerpo el cual se ve extremadamente sensual cubierto con ese vestido color n***o que ha elegido y ella me sonríe mientras sube la cremallera con algo de dificultad. —¿Me ayudas?— Me pregunta con una amplia sonrisa y asiento. Voy detrás de ella y subo la cremallera mientras que mis dedos van rozando su preciosa espalda a su paso. —Esta noche disfrutare mucho más bajándola. — Le susurró al oído haciendo que ría ante mis provocativas palabras. —Nunca dejes de decirme esas cosas. Adoro que me provo