El silencio se instala en el salón y tanto Alessandro como esperamos que alguno formule alguna palabra. Donna titubea. Decido tomar la batuta. —Estoy consiente de que mi presencia les incomoda, dado los últimos acontecimientos —ambos me miran en silencio. —No voy a justificar el porqué hice lo que hice. Sin embargo, debo decir que, la Kate a la que le abrieron las puertas de su casa, siempre fue sincera en su trato. —Alessandro nos contó sobre tu madre —espeta Donna. —Mi madre tiene una enfermedad degenerativa y está en una casa de reposo, donde le proporcionan el debido cuidado. —Entendemos que aceptaste la descabellada idea de mi hijo, por ella. Asiento. —También sé que he sido muy dura contigo. Solo que… Me sentí herida por el engaño. —Entiendo. —Soy consiente de lo desagrad

