Compruebo mi móvil de nuevo por enésima vez. Alessandro se fue hace un par de horas, y no ha regresado. Lo que me dice que la reunión salió bien después de todo. Intento concentrarme de nuevo en mi portátil, pero me es imposible. Me levanto del taburete de la cocina en busca de una botella de agua. Cuando llaman a la puerta. Me acerco con curiosidad, y al abrirla me encuentro con Brisa y Arístides. —¡Hola! —Los saludo son una sonrisa, que estos no me devuelven. —Necesitas venir con nosotros —espeta Brisa. Ambos pasan hasta el salón. Cierro la puerta. —¿Qué sucede? Alessandro Fue a casa de tus padres. Brisa asiente y sus ojos se empañan. —¿Brisa? —doy un paso hasta ella. —Mi mamá me ha llamado hace un raro, y me ha dicho que… —llora. —Que, ¿Qué? Arístides niega. —Alessandro s

