Narra Camila Abordamos la camioneta que nos llevaría a la ciudad, la herida aún dolía pero era más soportable, el ambiente ya no me parecía tan insoportable, la nieve sobre el bosque era un panorama digno de admirar. Me sentía parte de ella, mi cabello lo había tentando en honor al lugar al que ahora pertenecía. El hombre a mi lado permanecía con la actitud de siempre, serio, silencioso y totalmente sombrío, él era de esas personas que con tan solo mirarla le temías y no era para menos, se mostraba tajante, imponente y poderoso. Sonreí recordando que eso fue lo que me cautivó, era tan diferente a los demás y el peligro que emanaba me llamaba a su lado, no fui consciente del momento en que el que me vi en vuelta en el mar de sensaciones que él me provocaba. Era una adolescente que se d

