Estaba cansado y confundido, había sido un largo día de conferencias, luego las salidas con Ximara, y lo último que había sucedido no ayudaba a apaciguar mi mente, por lo que decidí que correr un rato podía ayudarme. Definitivamente, a pesar del cansancio, correr había terminando de sacar esa frustración de mí, eran alrededor de la una de la mañana cuando entré a la habitación que compartía con Ximara, y me metí por una ducha rápida, para quitarme el olor del bosque, la tierra, la humedad, las plantas…Me quité la ropa rápidamente y me metí a el agua caliente, las gotas recorriendo mi cuerpo. A los minutos salí de la ducha y encontré a una seria Ximara sentada en mi cama. -¿Sucede algo?- pregunté al ver su rostro consternado. -Sí- dijo levantándose-La verdad es que sí Kellan- suspiró- Cr

