Desde mi lugar observe como mi nana le ayudaba a Christine a sostenerse, temí que mi muerte le hubiera ocasionado algo grave como para tener que sostenerla para caminar. Me mantuve en alerta para advertirle al doctor Otto si es que llegaba a pasarle algo. Mientras Christine observaba mi tumba, vi a Michael aproximarse a ella, pero por suerte, mi nana se interpuso entre los dos. El maldito de Michael no parecía estar en sus cabales porque la miraba iracundo. Me dije a mí mismo que Michael no podía arriesgarse a hacer algo estúpido tan pronto, pero no podía bajar la guardia. Me quedé ahí observándolos atentamente, rogando porque Michael se fuera pronto. La conversación no parecía ser del todo agresiva como Michael acostumbraba, quizás por la presencia de la nana y también de Kate, quien a p

