Punto de vista de Cecilia Un brazo fuerte salió disparado y atrapó a Amara justo antes de que cayera sobre el regazo de Sebastián. "Amara." Su voz sonó baja, como vidrio roto. "Ya sé que no estás ebria. Basta con la actuación." El ambiente dentro del coche cambió—como si el aire se apretara de repente. Amara parpadeó una vez, luego se incorporó lentamente. Tenía la mirada completamente clara. Lo miró, no con culpa, sino con algo más... más suave. Dolido. Calculador. "¿De verdad tiene que ser así?" murmuró con apenas voz. "Deberías preguntártelo tú misma," respondió él, su tono tan frío que calaba. "Siéntate bien. O bájate." La temperatura en el auto pareció desplomarse. El silencio que siguió lo inundó todo. Hasta el conductor parecía hecho piedra, manos firmes

