Capítulo 40

913 Palabras

  Todas las miradas giraron hacia la puerta—ahí estaba yo, empapada, pálida como un fantasma, con heridas en la frente y mejillas. Aunque parecía un desastre, las miradas de sorpresa que me lanzaban lo decían todo.   Apoyada contra el marco de la puerta, me sostenía como podía. El corte en mi pierna latía como un tambor, pero el fuego que sentía por dentro era más fuerte.   Los ojos de Alfa Sebastián brillaron, como estrellas en pleno cielo nocturno.   Se levantó de un salto y vino directo hacia mí.   "Cecilia, estás viva," murmuró con alivio.   Esbocé una media sonrisa. "Parece que soy más dura de matar de lo que pensaban."   "Menos mal que fue la pierna la que dio contra las rocas y no la cabeza..."   De reojo, vi cómo se le iba el color de la cara a Leonard.   Esa cara de shock

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