La cara de Alpha Claude se oscureció de golpe, como si una tormenta estuviera a punto de estallar en sus ojos. Golpeó la mesa con el puño tan fuerte que la porcelana fina casi salió volando. Su voz bajó hasta sonar amenazante, con esa autoridad que lo envolvía como una nube densa: "Cecilia, no podés ser tan ambiciosa. ¿De verdad creés que valés el diez por ciento de las acciones de la Manada Luna de Sangre?" Me mantuve firme, la mirada serena. Como si solo estuviera viendo una obra aburrida. Me apoyé despacio contra el respaldo de mi silla de ruedas y solté, con una frialdad helada: "Ok, lo tomo como un no. Qué lástima". Solté un suspiro dramático, marcando mi "decepción" con un toque justo. "Entonces lo mejor sería que vayas siendo sincero con tu hijo y le digas que firme e

