Punto de vista de Cecilia Esperé pacientemente a que Cici terminara su discursito sobre lo insignificante que yo era frente a su "noble" linaje de licántropos. Por dentro hervía de rabia, pero por fuera seguía como una estatua de hielo. La miré desde arriba, con unos ojos fríos como el invierno. "¿Y qué se supone que te hace tan noble, eh?" solté con una voz suave, casi dulce, aunque por dentro me ardía todo. "¿Tu cerebrito tamaño micro que ni una hoja de Excel puede manejar? ¿O será que valoras las sobras de mi pareja como si fueran joyas de la corona? ¿O quizá porque te agarraste el trabajo que yo ya no quería, como si fuera la gran cosa?" Ver cómo se desencajaba la cara de Cici me dio una satisfacción que no puedo negar. "Y ese cuento de 'nuestro círculo'..." seguí, ladean

