Cuando Harper llegó, yo ya estaba tirada boca abajo en la cama, más o menos tranquila. "¿Qué te hicieron?" preguntó bajito, agachándose junto a mí. Me recompuse. El momento surrealista en el ascensor me había sacado del pozo de autocompasión. Le conté todo lo de la oficina con la voz firme. Harper, por otro lado, estaba que echaba humo. "¿Se acuesta con esa rompehogares en pleno lugar de trabajo mientras tú sigues en su nómina? ¿Y además te trata como si nada? ¿Qué tiene en la cabeza ese imbécil?" "Cecilia Moore." Cuando dijo mi nombre completo, supe que venía una verdad dura. "Ya te están faltando el respeto de frente. ¿La demanda de divorcio es todo lo que planeas?" Intenté girarme, solté un quejido y me rendí. "Sabes que no es por miedo," dije. "Quiero que él v

