Todavía quedaba rocío en el aire cuando me escabullí de la mansión justo al caer la tarde. Todo estaba en silencio alrededor, solo el canto de los pájaros y el crujido de las hojas acompañaban mis pasos al correr lejos. Y por primera vez... me encantó. Me sentía libre. Finalmente podía respirar como se debe. Esa presión en mi pecho, desaparecida. El viento fresco en la cara me empujaba a seguir corriendo. Verde por todos lados: hojas, césped. Gotas de lluvia colgaban aún de las ramas. Llevaba demasiado tiempo atrapada en mis propios rollos mentales, girando en bucles sobre lo que vendría. Solo quería aire. Estar sola. Lejos de estar todo el tiempo adivinando qué rayos pensaba Lucien. Lejos de lidiar con Alexander. Lejos de Kathleen, que no paraba de alimentar mis ilusio

