La mañana de la boda David se despertó temprano justo cuando las primeras luces de la mañana comenzaban a entrar por su ventana. Él observó el cuarto lleno de fotos, la cobija de algodón colorida, el olor a fresco, a árboles a primavera y sobre todo escuchó los pájaros, esos hermosos pájaros que fueron el equivalente a las olas del mar que escuchaba en su amada Ibiza. Para David, México, por ahora eran colores, olores y sonidos. Los sabores aún no estaban tan presentes ya que Luz lo había estado cuidando de todo tipo de comida e incluso se había esforzado por cocinarle “a lo español” durante esa semana, por lo que el día de su boda sería la primera vez que probaría comida “típica” mexicana sin ningún tipo de control y era entre comillas ya que Luz aún le dijo que se alejara de las salsas
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