Andrea- Me invade una sensación inmensa de paz después de todo el dolor, es como si mi corazón y mi alma hubieran encontrado la tranquilidad que tanto buscaban. Siento mi cuerpo flotar cuando todos los problemas han desaparecido y mi mente permanece en blanco sin percibir ni el sonido de mi respiración. Escucho una voz a lo lejos que me aparta de aquel trance y me atrae a la realidad, el dolor es demasiado fuerte para soportarlo y pierdo el conocimiento de inmediato. Abro los ojos lentamente, el agudo dolor persiste y no puedo mover ni un solo dedo, he tratado de despertar pero me siento débil, mis ojos se cierran en automático. Escucho unas voces extrañas llamándome, muevo ligeramente la cabeza y ¡Diablos! ¡Como duele! - ¡Andrea por fin despiertas! Ya era hora, el golpe en tu cab

