Marcus Me sentía triste y desanimado, con todo lo que había pasado, con todo lo que estaba pasando y joder… en serio tenía ganas de zarandear a Hill para hacerla entrar en razón, tenía ganas de gritar hasta quedarme sin voz, de llorar hasta quedarme seco. Pero no lo hice. — Ella ya tomó su decisión — traté de repetirme una y otra vez como un maldito rezo, para ver si así en verdad me entraba en mi dura cabeza. Maldición, dolía como los mil demonios que todo se haya ido al carajo por un malentendido. Esa rubia obstinada no quería dar su brazo a torcer… ¿y qué podía hacer yo? Jodidamente resignarme a salir de su vida de una vez por todas. Tragué el enésimo nudo que se había formado en mi garganta y apenas entré a mi cafetería favorita, divisé una cabellera que podía apostar, era de Fél

