[AINARA] Al día siguiente: 6 de septiembre Mi esposo aun duerme y yo como siempre, no puedo quedarme quieta, eso sin contar que mi estomago me esta exigiendo algo de comer. Me siento un poco incomoda saliendo de esta habitación con mi albornoz, pero si entro a ducharme, despertare a Gonzalo y no quiero eso. Bajo las escaleras de la manera más sigilosa que puedo, y recorro el camino hasta la cocina de la misma manera, pero para mi sorpresa me encuentro a la señora Mariela tomando un café —Buenos días, Ainara, ¿Cómo estás?— Me saluda amable. —Buenos días, muy bien gracias. Disculpe si baje así es que Gonzalo todavía duerme y no lo quería despertar— Comento un tanto avergonzada y sonríe. —Tranquila, estamos en familia. Además, mi hijo cuando viene a esta casa se relaja y duerme hasta t

