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1670 Palabras
Leticia Esto no iba a funcionar, definitivamente mi padre estaba haciendo un gran trabajo para alejar a Santiago de mí. Si transformarse y asustarlo no había sido suficiente, aquí tenía ahora a toda la caballería, dispuestos a dar la batalla. Mi madre no hacía otra cosa que pedirme que me calmará, pero por más que intentará conseguirlo, no podía. —Entonces… ¿Todos ellos son tus tíos, Leticia? — miré a Flavio y asentí. Al menos Santiago había traído a uno de sus mosqueteros a la batalla. —Si, lo son. Te los presentaré. — propuse, pero debería saber que iba a ser imposible. —Oh déjame a mí, déjame a mí, sabes que soy el mejor en esto. —Michael no espero que respondiera antes de tomar a Santiago de un brazo y a Flavio del otro y encaminarlos al centro de la sala. —Primero tenemos a Jack y caperucita, quienes vinieron con sus adorables hijos, Lyra y Cedric, quién trajo a venenito, su compañera. —¿No crees que ya deberías dejar de llamarme venenito, Mich? Después de todo ya te agrado. —Aysel debería entender que Michael nunca le quitaría su apodo, por mucho que la quisiera. —No lo haré. — dijo este, encogiéndose de hombros, antes de voltear a la siguiente pareja. —Luego tenemos a Ryan y pomponcito, de ella si cuídense muchachos, es una mujer vengativa.  —No lo escuchen, solo está molesto porque tuve que volver a enseñarle a medir su nivel de bromas. —No mientas pomponcito, eres cruel. —¿Qué le hizo? — preguntó Santiago. —Michael creyó que sería divertido enseñarle a Jase, mi hermano, a elaborar una pequeña broma en la escuela, claro que no considero que lo atraparan y lo suspendieran por una semana. —Laurie suspiró y miró desde su madre a Michael. —Mi mamá aprovechó que Michael se convirtió en lobo para tratar de intimidarla, como si pudiera, y lo depiló. Ahora su lobo tiene la espalda lampiña. —¿Es broma? ¿Un lobo sin pelo? —Flavio comenzó a reírse, de la imagen mental que seguramente estaba teniendo. —No te rías Fury, ella es la más cruel. Es Thanos versión femenina. —le dio una mirada de ojos entrecerrados a Abril, antes de mirar nuevamente a los chicos a su lado. —Ella, quién me interrumpió para contar mis desgracias es polvorita, ella es hija de Ryan y de pompón malévolo. El que está al lado es Aladino, él me agrada, antes era socio en un bar aquí en la cuidad, pero ahora se casó y está viviendo en la manada. —Soy Beau y ella Laurie, pero él nunca utilizará nuestros nombres. —No me interrumpan o no acabaré nunca. —se quejó con un bufido, presentando uno a uno a quienes estaban aquí. Para mí desgracia, Uriel no había podido venir, ya que si Lorenzo ponía un pie aquí, podría ser problemático. Por esa misma razón, Ruby y Gael, tampoco estaban aquí. Quería verlos, talvez ellos se pondrían de mi lado y me ayudarían en caso de que mi padre comenzará la cacería de mi compañero, algo que creía que Michael consideraría divertido y haría hasta lo imposible por ganar. Era bueno verlos a todos reunidos nuevamente, pero me hubiera gustado que la razón sea otra y no está, pero ahora solo podía intentar evitar males mayores. Mientras observaba a todos, no pude dejar de notar a Beatriz, ella tenía su mirada clavada en Flavio y no dejaba de hablar con sus padres y señalarlo. No sabía si esto era un nuevo drama o podría ser algo bueno, pero por las dudas quería sacarlo de aquí cuanto antes. —Tranquila Leticia, ellos ladran, pero no muerden. —No lo sé Cedric, solo mira a mi papá, parece que al mirar a Santiago ve a su próxima cena. — él tenía la mirada clavada en Santiago, mientras esté hablaba con Aryeh y Samara. —Pero no hará nada, sabe que si lo hace no volverías a hablarle y que tu madre lo echaría a dormir fuera. —Es capaz de probar suerte. —Exagerada. — rió suavemente, antes de mirarme fijo. —Supe que has estado mal. ¿Cómo sigues? —Ya mejor, el saber que solo era estrés ayudó a que pueda controlar un poco mis nervios, aunque no se cómo terminaré luego de hoy. Esto ponía al límite los nervios de cualquiera y yo no era la excepción. Me estaba volviendo loca con la cantidad de pensamientos que circulaban por mi cabeza, cada uno peor que el anterior. —Tú tranquila, estamos aquí para ayudarte en caso de que algo salga mal. —¿Entonces tampoco lo descartas? —Nunca se sabe que pasará. —en eso tenía mucha razón. —Mira a Beatriz, ¿No crees que está actuando extraña? Bueno, no solo ella, Johan y Savannah también. — él volteó y observó como ellos seguían analizando a mi amigo, como si fuera un bicho raro. —Mmm… sí, puede que tengas razón, iré a ver qué les sucede. Mientras Cedric caminaba hacia los Green, empecé a avanzar hacía mi compañero, solo para ser abordada por una chica demasiado enérgica. —La ciudad es tan genial, desde que llegué no he parado de hacer planes. No me quedaré en la vieja casa de papá, allí estuvo quedándose Gael y está lleno de cámaras, por lo que no confío, sería como un reality de mi vida. Aunque eso no sería tan malo. — pareció evaluarlo, antes de descartarlo. —Retiro lo dicho, sería horrible, no quiero que mi papá vea todo lo que haré, un horror. —Jade, aún tienes tiempo para pensarlo. —Nada de eso, tengo tanto por hacer que estoy segura que en un abrir y cerrar de ojos estaré aquí. —¿Le has dicho a tu padre tus planes? —Obvio sí, mejor que se lo diga ahora, así se hace a la idea. De algo estoy segura Leti, él no está siguiéndome aquí, porque sé que es capaz y tú también lo sabes. Estaba completamente segura de que Michael era capaz de esconderse en el baúl de su auto y venir con ella. Si mi padre era celoso, Michael, con toda su simpatía y calma, era capaz de quemar el mundo si alguien tocaba a su princesa. —¿ En serio crees que no te seguirá? —No. —Sí. Yo también vendré contigo. —el susodicho al parecer estaba escuchando nuestra conversación. —No voy a dejarte sola en un lugar como este, es peligroso cariño. —Papá, sabes que te amo, ¿verdad? —Si chispita, lo sé. —Muy bien, entonces con todo mi amor te diré que si te atreves a intentar seguirme o hacer algo como esto cuando encuentre a mi compañero, huiré muy lejos donde no me encuentres. —No serías capaz. —Pruébame. —Esa actitud la sacaste de fosforito, porque ella huyó de mí, lo sabía por eso debieron dejarme encerrarte en la torre. — pisoteó dos veces y volteó, antes de gritar, haciéndose oír aún sobre la música. —¡Fosforito, escucha a tu hija mujer, chispita está fuera de control! —Te lo dije, lo superará. —Jade sonrió, antes de girar y caminar hacía sus padres. Me quedé mirando un rato más el camino por el que fue, antes de negar y continuar caminando hacia Santiago. —¿Qué fue todo eso? —Eso fue Jade Doll, revelándose ante su padre. —Ella tenía tanto carácter en ese pequeño cuerpo. —Al parecer si lo hizo enojar. —Santiago paso sus brazos por mí cintura y me atrajo a él. — Como yo a tu padre, solo mira su mirada, dice: suelta a mi hija. —Entonces se enojara aún más. —Susurré, antes de besarlo. Mi padre debería hacerse a la idea de que nada de lo que hiciera me alejaría de mi compañero, así que mientras antes lo aceptará, mejor. —Creo que escuchó un gruñido. —Santiago se alejó un poco de mí. —Lo imaginé, solo ignóralo. —Chist, chist, chist. —giramos hacía Michael, quién nos chistaba con una sonrisa. —Si yo fuera tú Spiderman, ahora estaría sacando mis telarañas. Tanto Santiago como yo comenzamos a reír al verlo hacer la mímica del hombre araña, mientras lanza sus telarañas. Pero al ver a Cedric serio dejé de hacerlo. —Beatriz es compañera de tu amigo. ¿Qué tanto sabe él de nosotros? —Sabe todo. ¿Por qué? —Pregunté y solo me señalo a la chica, hablando con Flavio, quien parecía en serio divertido. —Él estará feliz, tiene la esperanza de convertirse. ¿Qué piensan Savannah y Johan? —no soportaría tener que proteger a alguien más. —Beatriz se convirtió hace un mes, así que están felices de que no haya tenido que pasar un infierno para encontrarlo. —¿Lo aceptan? —Cedric asintió. —¿A pesar de qué es humano? — volvió a asentir y una punzada de celos me atacó. ¿Por qué los míos no podían reaccionar así? —Sabes que Savannah cambio su pensamiento hace tiempo. —Esta vez fue mí turno de asentir. —Y Johan aunque no esté muy feliz, sabe que no puede luchar contra esto. Es decisión de Beatriz y ella está feliz. —¿Sabes lo que eso significa? —le pregunté a Santiago. Ambos conocíamos a Flavio y su locura. —No nos dejará en paz en mucho tiempo y seguirá insistiendo en convertirse. —Pero eso es imposible, ya se lo he dicho. —Él no te escuchó. —No me sorprendería. — algo que aprendí de este tiempo con Flavio, es que él escuchaba solo lo que quería. Pero si esto era así, el plan de mi padre no le había resultado como el planeó, dudo mucho que ahora quieran atacar a dos compañeros.
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