14 AVERY El próximo vuelo a Bozeman no era hasta la mañana. Por supuesto. Miré los asientos incómodos de respaldo rígido en la entrada y decidí que tendría mejor suerte para tener una siestecita en el suelo. No es que como que sería capaz de dormir. Estaba demasiado nerviosa con emoción y terror. Sí, estaba asustada. No por los rebeldes mineros de oro o por los carteles de droga mexicanos. Estaba petrificado por mis sentimientos. Del amor que tenía por mis hombres. Si todavía me querrían después de dejarlos. Otra vez. Se me había ocurrido que podía llamar a Dash y a Jackson, decirles que había cambiado de parecer, pero había recibido la contestadora. Tuve que esperar que no estuviesen ignorando mis llamadas, pero esa era la paranoia pateándome. Me mordí el labio, pensando en ver sus r

