Subo al auto de Daniel, es un auto n***o muy lujoso, cualquier persona notaria que es un millonario. —Tu auto es hermoso, Daniel. —Gracias, Clara, pero que el dueño del auto es más guapo. Daniel hace una sonrisa de lado, sus hermosos labios se arquean y después ríe, eso lo hace ver más hermoso. —Lo siento, Clara, solo era una broma. Quiero ser un poco más atrevida, no quiero ser tímida. —Para mí no es gracioso, porque tú dijiste la verdad, es auto es elegante y preciosa además, se nota que es costoso, pero quién lo conduce hace que el auto se vea mil veces mejor. —¡Valla, Clara! Nunca me habían dicho nada igual, gracias. —Tú estás mintiendo, no creo que alguien como tú no reciba piropos de muchas mujeres. —Si, pero esos alagos no me importan, además muchos de ellos son muy vulgare
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