Nahia Anderson Termino de darle los últimos toques a mi maquillaje y noto que la sonrisa no se desvanece de mi rostro. Tomo una profunda respiración mientras recuerdo todo lo que pasó hace unas horas. Como me tomó en la cocina y luego en la cama, pero no solo eso fue lo que me dejó anonadada, sino su confesión. Una de la que ha evitado hablar desde que salimos de ducharnos juntos, con la excusa de que íbamos tarde. Si él cree que este es un tema que dejaré pasar, está completamente equivocado. Las piernas aun me duelen un poco, pero es un dolor difícil de explicar, es algo placentero. Nuestro encuentro pasional, por ponerle un nombre, no acabó en la cama, porque Noah me pidió ducharnos juntos y yo, con un poco de vergüenza, acepté. Antes, nunca me había duchado con nadie y menos,