No puedo sacármelo de la cabeza, por eso me voy antes de la fiesta y como no tengo sueño me echo al sofá a dibujar. Por la mañana sigo estando reventado pero hago las cosas con prisa porque me despierto con la necesidad de ir a ver a Megan y no soy capaz de entenderlo ni de justificarlo. Agarro las llaves de la moto. —¿Te vas así tan de repente? —cotillea mi madre—. Antes de irte riega las flores. Casi las ahogo antes de salir escopetado. No las llevo todas conmigo, Megan podría haberse ido ya y estará en mitad de la autopista, pero llego y me aprovecho de que Saúl está aquí con su noviecita para que me abran la puerta de la residencia. Giro el pasillo y llamo a su puerta, llamo insistente casi cinco minutos y espero por si acaso está en el baño, pero no llega y ya por el por si acaso f

