SETH Me despierto por el constante ruido de la tormenta. No es nada nuevo, nunca he podido dormir bien cuando hay tormenta. Soy el único en todo el apartamento despierto a las cinco de la mañana. Me quito a Megan de encima y salgo de la cama y de la habitación caminando al sofá. Pongo una película que tengo a medias por ver, estar tranquilos y ver la televisión con una niña de dos años es imposible. —¿Seth? Levanto la cabeza por el respaldo, Megan me mira y con el gesto adormilado arrastra los pies rodeando el sofá. Mi camiseta le sigue quedando de la hostia. Cada mes me roba una diferente para usarla de pijama y con estos calcetines que usa parece todavía demasiado inocente para mi. —Es pronto, ¿por qué te despiertas? Me apoya las manos en el pecho y se me tumba encima. —¿Por qué h

