Tampoco vengo para despertarme con la misma discusión de anoche, o de hace un par de horas. Está de rodillas en la cama de su amiga colocando las cosas que se cayeron. Me froto la cara sentado en el borde de su cama para ver si así me despierto. —¿Siempre te despiertas tan temprano? Ni siquiera hemos dormido seis horas. Estira el brazo para dejar una figura decorativa en la estantería y mi camiseta se le sube hasta el culo. —Tú puedes seguir durmiendo. Tengo que ordenar todo esto, ducharme y alistarme para ir a trabajar. —Tenemos que ir a la farmacia —recuerdo. —¿Qué? ¿Por qué? —me mira. ¿No lo sabe de verdad? ¿No sintió cómo corría bien dentro de ella? —No usamos condón. Se le desfigura la cara. —¡¿Se te olvidó?! ¿A mi? —¿Y a ti qué? No me jodas con eso —Se nos pasó a los d

