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2483 Palabras

Un rato después ya he acariciado todos los tatuajes que tiene en el torso y debería poder dormir porque en un par de horas tendré que despertarme para ir a trabajar y recoger toda la habitación antes de que Claire vuelva. —Tu madre me contó cosas. ¿Por qué no puedo tener la boca cerrada? Seth deja de acariciarme bajo su camiseta. —¿Qué cosas? Arrastro la mejilla por su pecho desnudo hasta su hombro. Está mirando al techo y ha tensado la mandíbula. —Está preocupada por ti. —No tiene por qué. Ni ella ni tú ni nadie. Sé cuidarme solo, lo llevo haciendo toda la vida. Voy a intentar mantener un tono calmado porque acaba de sonar enfadado de nuevo. De vuelta al principio. —¿Por qué no me contaste que volviste a estar detenido hace poco? —Porque eso no te importa. —A mi me parece impo

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