ABIGAIL El día después de la visita de Ezra al hospital me dieron el alta, volví a casa sintiéndome desesperanzada y confundida, sin saber muy bien qué hacer para convencerlo de que coopere con nosotros en la búsqueda de la verdad, y es que ahora que he podido conocer más a fondo la historia de mis padres y de los Pemberton, estoy casi completamente segura de que ellos tienen razón y Ezra podría ser su hijo, y es que nunca me había detenido a pensar en todas las circunstancias extrañas que rodean su vida, estaba tan ocupada en tratar de esconder nuestra relación, en aprovechar al máximo nuestros encuentros furtivos, y en pensar en formas para contarle a mis padres y que estuvieran de acuerdo con ello, que pasé por alto las pequeñas señales que indicaban que podría haber algo extraño co

